…seguirás estando tú allí siempre mujer…
Pablo Salinas
III
¡Cómo ardía mi fuego con tu leña!
¡Cómo me mojaba con tu fuego!
¡Ay, tu fuego!
Tu fuego mojándome me gritaba,
sobre mí, en mí se derramaba,
el agua de tu fuego,
y entre tu fuego y el mío
se formaba una cascada.
Inundado de ti,
ardiendo con tus aguas,
inundándote a ti,
que ardías en un grito
cuando me derramaba.
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1 comentario:
Gracias a ti por acercarte José Luís. La verdad es que fue un rato muy agradable en su conjunto.
Este poema es muy bello.
Un abrazo
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